Felitorr935's Blog

Analisis de Geopolitica Global

DRGS La Pablo Escobar del Siglo XIX: Victoria I del Reino Unido

La Pablo Escobar del Siglo XIX: Victoria I del Reino Unido

Fotografía de la reina Victoria

Victoria de Hanóver (cuyo nombre completo era Alejandrina Victoria), (24 de mayo de 181922 de enero de 1901) fue reina del Reino Unido y de Irlanda desde el 20 de junio de 1837 hasta su muerte en 1901, y 1ª Emperatriz de la India desde el 1 de enero de 1877, también hasta su muerte. Reinó durante 64 años, siendo el suyo el reinado más largo de la historia de Gran Bretaña. El reinado de Victoria estuvo marcado por una gran expansión del Imperio Británico. La Era Victoriana -como fue denominado su reinado- estuvo inmerso en la Revolución Industrial, un período de cambios significativos a nivel social, económico y tecnológico en el Reino Unido. Durante esta época el Reino Unido se convirtió en la superpotencia más grande que el mundo haya visto jamás.

Victoria, quien era casi completamente descendiente alemana (excepto por su ancestro Sofía de Hanóver, era también descendiente por línea femenina de Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra), fue la última monarca de la Casa de Hanóver; su hijo y sucesor, Eduardo VII perteneció a la Casa de Sajonia-Coburgo-Gotha.

Primeros años

Alejandrina Victoria nació en el palacio de Kensington, Londres, el 24 de mayo de 1819, siendo la única hija de Eduardo, duque de Kent, cuarto hijo varón del rey Jorge III, y de Victoria de Sajonia-Coburgo-Saalfeld. Fue bautizada en la Cúpula del palacio de Kensington el 24 de junio del mismo año por Carlos Manners-Sutton, arzobispo de Canterbury, siendo sus padrinos sus tíos paternos, el Príncipe-Regente (luego rey Jorge IV del Reino Unido) y Carlota, reina de Württemberg, el Zar Alejandro I de Rusia (en cuyo honor recibió su primer nombre), y su abuela materna, Augusta Reuss-Ebersdorf, duquesa viuda de Sajonia-Coburgo-Saalfeld.

A pesar del nombre con el que fue bautizada, se le terminó por llamar solamente Victoria, aunque familiarmente fue conocida como Drina (diminutivo de Alejandrina). Cuando apenas tenía 8 meses de edad, su padre, el duque de Kent, falleció víctima de una fulminante neumonía, el 23 de enero de 1820. Seis días más tarde, el 29 de enero, su abuelo, el rey Jorge III, moría, ciego y loco, en el castillo de Windsor. Su tío y padrino, el Príncipe-Regente, ascendía al trono como rey Jorge IV. Ahora Victoria ocupaba el tercer lugar en la línea sucesoria, precedida únicamente por sus dos tíos, el duque de York (separado de su esposa desde hacía tres décadas sin descendencia) y el duque de Clarence. La posiblidad de que Victoria subiera al trono algún día parecía muy cercana; sin embargo, 10 de diciembre de ese mismo año, la duquesa de Clarence daba a luz una hija, Isabel Georgiana, lo que relegaba a Victoria a un cuarto lugar en la línea de sucesión. Trágicamente, el 4 de marzo de 1821, y con apenas 3 meses de edad, la pequeña princesa fallece víctima de convulsiones. Al año siguiente, en 1822, la duquesa de Clarence alumbra un par de gemelos nacidos muertos, y la dificultad de este parto la deja incapacitada para volver a concebir. Victoria, con 3 años de edad, estaba nuevamente en la primera fila de la sucesión.

Pese a la alta posición que ocupaba en la línea sucesoria, Victoria, durante sus primeros años, solo habló alemán, el idioma original de su madre y su gobernanta. Sin embargo, cuando se hizo evidente que algún día ocuparía el trono, en 1822, se le comienza a enseñar el inglés. Eventualmente aprendió a hablar italiano, griego, latín y francés. Su educador fue el Reverendo Jorge Davys y su gobernanta fue Luisa Lehzen. El 5 de enero de 1827, fallece el duque de York, colocando a Victoria, de 7 años, nada menos que en el segundo lugar de la línea sucesoria.

Inicio del reinado

Retrato de Victoria I en su coronación en 1838.

El 26 de junio de 1830 muere el rey Jorge IV, siendo sucedido por el duque de Clarence como rey Guillermo IV. Como el nuevo monarca no tenía descendencia legítima superviviente, Victoria, de 11 años, se convierte en la presunta heredera del trono. Como las leyes de la época no estaban preparadas para la eventual subida al trono de un infante, se promulga la Ley de Regencia de 1831, en la cual se estipulaba que la duquesa de Kent, madre de Victoria, sería la Regente del reino durante la minoría de edad de la reina. Ignorando el precedente de Jorge IV, el Parlamento no creó un Concilio para limitar los poderes de la eventual Regente.

En 1835, a los 16 años de edad, Victoria conoce a su futuro esposo, el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, quien además era su primo. El rey Guillermo IV desaprobó la unión, pero sus objeciones no dieron el menor resultado en los jóvenes. Algunos historiados alegan que Alberto no estaba enamorado entonces de la joven princesa, y que las razones que tenía para aceptar el enlace fueron ganar un buen estatus social (pues era solo un oscuro príncipe alemán) o bien un alto sentido del deber y lealtad a su familia (los cuales deseaban el enlace). Cualesquiera que fueran las razones que tuvo Alberto para aceptar el matrimonio, éste, con el paso de los años, demostró ser extremadamente feliz.

El rey Guillermo IV falleció el 20 de junio de 1837, siendo sucedido por la princesa Victoria. Como ella ya había cumplido los 18 años, no era necesaria una regencia. Debido a que la Ley Sálica imperaba en Hanóver, este trono pasó a su tío menor, el duque de Cumberland, terminando así la unión entre el Reino Unido y Hanóver, existente desde 1714. Mientras la joven reina no tuvo hijos, el duque de Cumberland fue el presunto heredero del trono. Victoria fue coronada reina en la abadía de Westminster, el 28 de junio de 1838.

Al momento de su accesión al trono, el Gobierno estaba controlado por los Whig, los cuales venían detentando el poder, salvo algunos pequeños intervalos, desde 1830. El Primer Ministro Whig, Lord Melbourne, ejerció desde el comienzo una poderosa influencia sobre la políticamente inexperta soberana, quien acudía a él constantemente por consejos y ayuda (la confianza entre ambos llegó a ser tanta que algunos maledicente se referían a la reina como la “Sra. Melbourne“). El ministerio de Melbourne, sin embargo, no duraría mucho tiempo; crecía rápidamente en impopularidad, y se mostraba incapaz de controlar las colonias británicas. En Canadá, el Reino Unido tuvo que reprimir una serie rebeliones (ver Rebeliones de 1837), y en Jamaica, las autoridades locales protestaron contra las medidas inglesas no reconociendo ninguna Ley dictada por el Parlamento. En 1839, ante la incapacidad de poder controlar estos contratiempos, Lord Melbourne renunció.

La reina comisionó al Tory Sir Roberto Peel la tarea de formar el nuevo Gabinete, pero pronto entró en disputas con éste debido a la Crisis de las Damas de Cámara. Para ese entonces, la conformación de la corte real estaba regida por el sistema de patronazgo (es decir, el Primer Ministro escogía a los miembros que servirían a la reina entre sus partidarios). Muchas de las damas de cámara de la reina eran esposas de Whigs, y Sir Roberto Peel exigía que fueran reemplazadas por esposas de Tories. Victoria se negó rotundamente a destituir a las damas de sus cargos, pues las había llegado a considerar amigas muy cercanas. Sir Roberto Peel sentía que no podía gobernar bajo las restricciones impuestas por la reina, y finalmente renunció al cargo de Primer Ministro, dejándole el camino libre a Lord Melbourne para retornar al poder.

Guerras del Opio

Artículo principal:Guerras del Opio

El mercadeo de opio por parte de Inglaterra y de Estados Unidos a China generó un conflicto de proporciones. Los Chinos consideraban que Occidente no tenía nada de valor con lo que comerciar. Pero los comerciantes ingleses y estadounidenses, fuertemente enraizados con la Corona inglesa, vieron en el opio la posibilidad de tener intercambio.

El opio y sus derivados (morfina, heroína, etc.) constituyen unas de las drogas más adictivas. Un obrero chino que se volvía adicto —y para 1839 el opio ya estaba al alcance de los obreros y campesinos— gastaba 2/3 de su sueldo en opio y dejaba a su familia en la miseria. [cita
requerida
].

Se generó con esto una epidemia de adictos en China por lo que el emperador debió tomar cartas en el asuntos. El Emperador le encargó al mandarín Lin Hse Tsu que frenara el tráfico de opio y este les quemó los cajones y se arriesgó a una guerra (1839). Cuando los chinos entraron en Hong Kong en 1999, lo primero que hicieron fue poner una estatua de Lin porque lo consideran un héroe nacional Lin Hse Tsu mando una carta a la Reina Victoria I del Reino Unido pidiéndole que no traficara más opio (1). La Reina Victoria respondió mandándole la Armada Británica.

Esto provoco las Guerras del opio. Generando un estimulo para que más mercaderes fueran a China desde Estados Unidos e Inglaterra. Muchas de las fortunas de Estados Unidos fueron basadas en este narcotráfico, que era encubierto, pues decían que se comerciaba con Té o Tabaco. Se le llamaba China Trade o Far East Trade.

Matrimonio

Grabado del matrimonio entre Alberto y Victoria en 1840. Victoria se casó con el príncipe Alberto en la Capilla Real del palacio de St. James, Londres, el 10 de febrero de 1840. Cuatro días antes, el 6 de febrero, la reina otorga a su esposo el tratamiento de Su Alteza Real. Alberto sería generalmente conocido como el “Príncipe-Consorte”, aunque sólo obtuvo formalmente el título hasta 1857. De este enlace, excepcionalmente feliz (en el cual Alberto fue un marido ejemplar, pues hasta donde se ha sabido nunca llegó a faltar a sus votos nupciales a lo largo de todo su matrimonio, al contrario de su padre, el duque Ernesto I de Sajonia-Coburgo-Gotha, quien inclusive llegaría a divorciarse), nacieron 9 hijos:

  • Alberto Eduardo (n. palacio de Buckingham, 9.11.1841 – m. palacio de Buckingham, 6.5.1910), sucesor de su madre como rey del Reino Unido como Eduardo VII.
  • Alicia Maud María (n. palacio de Buckingham, 25.4.1843 – m. Neues Palais, Darmstadt, 14.12.1878), casada con Luis IV, Gran Duque de Hesse y del Rin.
  • Alfredo Ernesto Alberto (n. castillo de Windsor, 6.8.1844 – m. Schloss Rosenau, Coburgo, 30.7.1900), duque de Sajonia-Coburgo-Gotha al suceder a su tío paterno (22.8.1893).
  • Helena Augusta Victoria (n. palacio de Buckingham, 25.5.1846 – m. Schomberg House, Londres, 9.6.1923), casada con el príncipe Christian de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Augustenburg.
  • Luisa Carolina Alberta (n. palacio de Buckingham, 18.3.1848 – m. palacio de Kensington, 3.12.1939), casada con Juan Campbell, 9no duque de Argyll.
  • Arturo Guillermo Patricio Alberto (n. palacio de Buckingham, 1.5.1850 – m. Bagshot Park, Surrey, 16.1.1942), creado duque de Connaught, de Strathearn y conde de Sussex (1874).
  • Leopoldo Jorge Duncan Alberto (n. palacio de Buckingham, 7.4.1853 – m. Cannes, Francia, 28.3.1884), creado duque de Albany, conde de Clarence y Barón Arklow (1881).

Ahora que había encontrado un compañero ideal, no sólo en el aspecto familiar sino también en el político -pues el príncipe Alberto sería su más cercano asesor-, Victoria comenzó a alejarse tanto de Lord Melbourne como de sus damas de cámara Whig. Así, cuando Lord Melbourne perdió las elecciones de 1841, saliendo victoriosos los Tories bajo el liderazgo de Roberto Peel, no se repitió otra Crisis de las Damas de Cámara. Victoria continuaría manteniendo correspondencia con Lord Melbourne, aunque su papel como asesor real pasaría al Príncipe-Consorte.

Inicios políticos

El ministerio de Peel se vio pronto envuelto en una crisis gracias a las Leyes del Maíz. Muchos Tories (para entonces conocidos también como conservadores) se opusieron a la abrogación, pero algunos Tories (los “Peelites”) y la mayoría de los Whigs la apoyaron. Peel dimitió en 1846, después de que la abrogación fuera aprobada por un estrecho margen, y fue substituida por Lord Juan Russell. El ministerio de Russell, aunque Whig, no fue favorecido por la reina. Particularmente ofensivo para Victoria era el Ministro de Asuntos Exteriores, Lord Palmerston, que actuaba a menudo sin consultar al gabinete, al Primer Ministro, o a la reina. En 1849, Victoria introdujo en el Parlamento una queja, apoyada por Lord Russell, alegando que Palmerston había enviado despachos oficiales a los líderes extranjeros sin su consentimiento. Ella repitió sus acusaciones en 1850, pero todo fue inútil. No fue hasta 1851 que quitaron a Lord Palmerston de su cargo; él tenía en esa ocasión anunciada la aprobación del gobierno británico para el golpe de estado del Presidente Luis-Napoleón Bonaparte en Francia sin haber consultado previamente al Primer Ministro.

Irlanda

Victoria en 1845

La reina joven Victoria se enamoró de Irlanda, eligiendo visitarla un día de fiesta en Killarney, Kerry; gracias a esta visita, la localidad se convirtió en una de las primeras atracciones turísticas del siglo XIX. Su amor por la isla fue correspondido por el inicial afecto irlandés hacia la joven reina. En 1845, Irlanda fue golpeada por la devastación de los cultivos de patata; en cuatro años, esta plaga costó las vidas de un millón de irlandeses y la emigración de otro millón. En respuesta a la llamada Hambre de la Patata Irlandesa (An Gorta Mor), la reina donó personalmente £5000 y estuvo implicada en varias obras de caridad. Sin embargo, el hecho de que las políticas del ministerio de Lord Juan Russell fueron culpadas extensamente -por exacerbar la severidad del hambre-, afectó la popularidad de la reina. Los republicanos extremistas llamaron a Victoria la “Reina del Hambre“, con míticas historias en las cuales se decía que ella donaba apenas £5 para aliviar el hambre del pueblo, que fueron aceptadas por los irlandeses republicanos.

La primera visita oficial de Victoria a Irlanda, en 1849, fue arreglada específicamente por Lord Clarendon, el Lord Teniente de Irlanda y cabeza de la administración británica, para intentar distraer la atención de la crisis del hambre y también poner alertas a los políticos británicos de que con la presencia de la reina la seriedad de la crisis en Irlanda sería más que evidente. A pesar del impacto negativo de la hambruna en la popularidad de la reina, ella todavía seguía siendo lo suficientemente querida que al concluir las reuniones del partido nacionalista todos cataban Dios Salve a la Reina. No obstante, en la década de 1870-1880 la aceptación de la monarquía británica en Irlanda había disminuido substancialmente, en parte por la resolución de Victoria de rehusarse a visitar Irlanda en protesta por la decisión de la Corporación de Dublín de no felicitar a su hijo, el príncipe de Gales (futuro Eduardo VII), por ocasión de su boda con la princesa Alejandra de Dinamarca, o de negarse a enviar sus parabienes a los príncipes de Gales por el nacimiento de su hijo mayor, el príncipe Alberto Víctor.

Victoria rechazó repetidamente las presiones de de Primeros Ministros, de Lords tenientes e incluso de miembros de la familia real, de que estableciera una residencia real en Irlanda. Lord Midleton, el anterior jefe del Partido Irlandés Unionista, al escribir sus memorias en 1930 Irlanda: Tonta o Heroína?, describió esta decisión como probadamente desastrosa para la monarquía y el gobierno británico en Irlanda.

Victoria realizó su última visita a Irlanda en 1900, cuando ella vino a solicitar a los irlandeses unirse al ejército británico y pelear en la Segunda Guerra Bóer. La oposición nacionalista a su visita fue encabezada por Arturo Griffith, que estableció una organización llamada Cumann na nGaedhael para unir a la oposición. Cinco años más tarde Griffith utiliza los contactos establecidos en su campaña contra la visita de la reina para formar un nuevo movimiento político, Sinn Fein.

Madurez

En 1851, la primera Feria Mundial, conocida como la Gran Exposición de 1851, fue inaugurada. Organizada por el príncipe Alberto, la exposición fue oficialmente abierta por la reina el 1 de mayo de 1851. A pesar del miedo de muchos, probó ser un suceso increíble, siendo los inventos y novedades mostrados allí posteriormente utilizados para dotar el South Kensington Museum (luego rebautizado como el Victoria and Albert Museum).

El ministerio de Lord Juan Russell colapsó en 1852, cuando el Primer Ministro Whig fue substituido por un conservador, Lord Derby. Lord Derby no permanecería en el poder por mucho tiempo, al no poder mantener una mayoría en el Parlamento; él dimitió menos de un año después de haber asumido el cargo. Para entonces, Victoria estaba impaciente por poner punto final a este período de ministros débiles. La reina y su marido animaron vigorosamente la formación de una fuerte coalición entre los Whigs y los Tories Peelites. Tal ministerio fue logra formarse, con el Peelite Lord Aberdeen a la cabeza.

Uno de los actos más significativos del nuevo ministerio debía hacer participar al Reino Unido en la Guerra de Crimea en 1854, luchando al lado del Imperio Otomano en contra de Rusia. Inmediatamente antes de la entrada del Reino Unido a la guerra, los rumores de que la reina y el príncipe Alberto preferían el lado ruso disminuyeron la popularidad de la pareja real. No obstante, Victoria declaró públicamente su apoyo inequívoco para las tropas. Después de concluir la guerra, la reina instituyó la Cruz de Victoria, una condecoración al valor.

Al ser cuestionada por muchos su labor durante la Guerra de Crimea, Lord Aberdeen dimitió en 1855, siendo substituido por Lord Palmerston, con quien la reina se había reconciliado. Sin embargo, Palmerston era también forzado a dimitir de su cargo debido a su conducta impopular durante un conflicto militar, la Segunda Guerra del Opio, en 1857. Lord Derby lo substituyó. Uno de los acontecimientos más notables durante la administración de Derby fue el Motín de Sepoy, contra el gobierno de la Compañía Británica de las Indias Orientales sobre la India. Después de que el Motín fuera aplastado, la India fue puesta bajo el gobierno directo de la corona (aunque el título de “Emperatriz de la India” no fue instituido inmediatamente). El segundo ministerio de Derby no fue mejor que el primero; dimitió en 1859, lo que permitió que Palmerston volviera a tomar el poder.

Viudez

El año 1861 fue un año trágico para la reina: el 16 de marzo muere su madre, la duquesa de Kent, y el 14 de diciembre fallece su esposo Alberto, el Príncipe-Consorte. La pérdida de quien fuera su compañero, amigo y consejero devastó a Victoria, que mantuvo un estado semipermanente de luto y usó el color negro en sus vestidos para el resto de su vida. Evitó las apariciones públicas y rara vez ponía los pies en Londres durante los años siguientes, ganándose con ello el apodo de la “Viuda de Windsor“. Ella miró a su hijo, el príncipe de Gales, joven indiscreto y frívolo, como el culpable de la muerte de su padre.

Victoria comenzó a confiar cada vez más en un criado escocés, Juan Brown; se ha llegado a alegar que entre ellos hubo una relación romántica e incluso un matrimonio secreto. Un diario recientemente descubierto registra una supuesta confesión en su lecho de muerte del capellán privado de la reina, quien habría admitido a un político que él había presidido un matrimonio clandestino entre Victoria y Juan Brown. No todos los historiadores confían en la autenticidad del diario. Sin embargo, cuando el cadáver de Victoria fue puesto en su ataúd, dos recordatorios fueron colocados con ella, conforme a su deseo. A su lado derecho fue colocado uno de los vestidos de gala de Alberto, mientras que en su mano izquierda fue colocado un pedazo del cabello de Brown, junto con un retrato de él. Las rumores de un romance y una unión secreta le ganaron a Victoria el apodo “Señora Brown“.

El aislamiento de Victoria del público disminuyó grandemente la popularidad de la monarquía, e incluso animó el crecimiento del movimiento republicano. Aunque ella realizó sus deberes oficiales, no participó activamente en el gobierno, permaneciendo confinada en sus residencias reales, Balmoral en Escocia o en Osborne House en la isla de Wight. Entretanto, una de las piezas más importantes de la legislación del siglo XIX -el Acta de Reformas de 1867– fue aprobada por el Parlamento. Lord Palmerston se había opuesto totalmente a la reforma electoral, pero su ministerio terminó con su muerte en 1865. Lord Derby asume el cargo, siendo sucedido por Lord Russell; luego, Lord Derby vuelve a asumir el cargo de Primer Ministro, siendo durante su ministerio que el Acta de Reforma es aprobada.

Gladstone y Disraeli

En 1868, el conservador Benjamin Disraeli, 1er conde de Beaconsfield asume el cargo de Primer Ministro. Él demostraría más adelante ser el Primer Ministro favorito de Victoria. Su ministerio, sin embargo, pronto colapsó, y fue substituido por Guillermo Ewart Gladstone, miembro del Partido Liberal (nombre con que era ahora conocida la coalición Whig-Peelite). Gladstone era famoso por sus desacuerdos con Victoria y Disraeli durante su carrera política. Ella comentó una vez que cuando él se dirigía a ella era como si estuvieran en una reunión pública. La reina detestaba a Gladstone, así como sus políticas, tanto como ella como admiraba a Disraeli. Fue durante el ministerio de Gladstone, a comienzos de la década de 1870, que la reina comenzó a emerger gradualmente de su estado de luto perpetuo y aislamiento. Con el estímulo de su familia, ella se hizo más activa políticamente.

Disraeli volvió al poder en 1874, en el momento en que un sentimiento imperialista era apoyada por muchos en el país, incluyendo al nuevo Primer Ministro y la reina, así como muchos en Europa. En 1871 el Imperio Alemán había sido proclamado; la hija mayor de Victoria se había casado con su heredero, así que algún día ella sería Emperatriz, excediendo con ello en rango a su madre la reina, de mayor poder político.

Para prevenir tal anomalía diplomática, en 1876 una nueva Acta de Títulos Reales del Parlamento dio a reina el título adicional de “Emperatriz de la India“. Victoria recompensó a su Primer Ministro, acelerando la acostumbrada concesión de un condado a un Primer Ministro saliente, creándolo conde de Beaconsfield mientras él estaba todavía en su cargo.

La administración de Lord Beaconsfield cayó en 1880 cuando los Liberales ganaron la elección general de ese año. Gladstone había abandonado la jefatura de los liberales cuatro años antes, y la reina invitó a Lord Hartington, líder liberal de los Comunes, a que creara un ministerio. No obstante Lord Hartington declinó la oportunidad, argumentando que ningún ministerio liberal podría trabajar sin Gladstone y que él no serviría bajo de nadie más, y Victoria tuvo entonces que designar a Gladstone como nuevo Primer Ministro.

Los conflictos de Victoria con Gladstone continuaron durante sus últimos años. La forzaron a aceptar sus reformas electorales propuestas, incluyendo el Acta de Representación del Pueblo de 1884, que aumentó considerablemente el electorado. El gobierno de Gladstone cayó en 1885, siendo substituido por un conservador, Lord Salisbury. Gladstone vuelve al poder en 1886, y él introdujo la Ley Irlandesa del Gobierno Local, que intentó conceder a Irlanda una legislatura separada. Victoria se opuso a la Ley, que ella creyó minaría el poder del Imperio Británico. Cuando la Ley fue rechazada por la Cámara de los Comunes, Gladstone dimitió, lo que permitió a Victoria designar nuevamente a Lord Salisbury como Primer Ministro.

Últimos años

Victoria en 1887

En 1887, el Reino Unido celebró el Jubileo de Oro de Victoria. La reina celebró el 20 de junio de 1887 -el quincuagésimo aniversario de su accesión al trono- con un banquete, al cual fueron invitaron cincuenta reyes y príncipes europeos. Aunque ella no habría podido estar enterada de él, había un plan de los combatientes por la libertad irlandesa que consistía en hacer explotar la abadía de Westminster mientras la reina estuviera allí atendiendo un servicio de Acción de Gracias. Esta tentativa de asesinato, al ser descubierto, fue conocida como el Complot del Jubileo. Al día siguiente, ella participó en una procesión que, en palabras de Mark Twain, “estiró el límite de la vista en ambas direcciones“. Para ese entonces, Victoria era un monarca extremadamente popular. El escándalo de una rumoreada relación amorosa con su criado había sido callado después de la muerte de Juan Brown en 1883, permitiendo que se perciba a la reina como símbolo de la moralidad.

Victoria fue requerida para tolerar un ministerio de Guillermo Ewart Gladstone una más vez, en 1892. Después de que la última de sus Leyes Irlandesas del Gobierno Local fuera rechazada, se retiró en 1894, siendo substituido por el liberal imperialista Lord Rosebery. Lord Rosebery fue sucedido por Lord Salisbury en 1895, que sirvió para el resto del reinado de Victoria.

El 22 de septiembre de 1896 Victoria sobrepasó a su abuelo Jorge III como el monarca de más tiempo de reinado en la historia inglesa, escocesa, o británica. De acuerdo a una petición de la reina, todas las celebraciones públicas especiales por el acontecimiento fueron retrasadas hasta 1897, el año en que se celebraba el Jubileo de Diamante de Victoria. El secretario colonial, José Chamberlain, propuso que el jubileo fuera un festival en todo el Imperio Británico.

Así, invitaron a los Primeros Ministros de todas las colonias autónomas junto con sus familias. La procesión en la que participó la reina incluyó a las tropas de cada colonia y dependencias británicas, junto con soldados enviados por príncipes indios y jefes (quiénes eran subordinados a Victoria, emperatriz de la India). La celebración del Jubileo de Diamante fue una ocasión marcada por las grandes muestras de afecto que el pueblo tuvo para la reina septuagenariana, que para entonces estaba confinada a una silla de ruedas.

Durante los últimos años de Victoria, el Reino Unido estuvo implicado en la Segunda Guerra Bóer, que recibió el apoyo entusiástico de la reina. La vida personal de Victoria estuvo marcada en ese entonces por varias tragedias personales, incluyendo la muerte de su hijo Alfredo, duque de Sajonia-Coburgo-Gotha, la enfermedad fatal de su hija Victoria, emperatriz de Alemania, y la muerte de dos de sus nietos. Su última función pública ceremonial fue en 1899, cuando ella puso la piedra de la fundación para los edificios nuevos del South Kensington Museum, luego conocido como el Victoria and Albert Museum.

Siguiendo una costumbre que ella mantuvo a través de toda su viudez, Victoria pasó su última Navidad en Osborne House (que el Príncipe Alberto había diseñado por sí mismo) en la isla de Wight. Murió allí, en los brazos de su nieto el emperador Guillermo II de Alemania, el 22 de enero de 1901, a los 81 años de edad, luego de haber reinando por 63 años, 7 meses, y 2 días, más que cualquier otro monarca británico antes o después de ella. Su funeral ocurrió el 2 de febrero; después de dos días de duelo nacional, fue sepultada en el Mausoleo de Frogmore al lado de su marido.

Mario López Ibáñez

Lonko@vtr.net

“TELLING THE TRUTH IS NOT ANTISEMITIC. AM I RIGHT?” Joe Wood, (African-American author), in Berman, Paul. Blacks and Jews: Alliance and Arguments, Delacorte Press, NY, 1994, p. 112

diciembre 15, 2013 - Posted by | Sin categoría

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

conspiracionpirata

DURRUTISTA Y ANTISIONISTA

Por miedo a los judios

Un blog nega-sionista

reparacionaa

Herramienta para Estudiantes de Repacion de Micros

Pensando en Redes

Estrategias Digitales para Organizaciones

Crónicas del Tánatos

Crímenes y sucesos del siglo XX.

WordPress.com

WordPress.com is the best place for your personal blog or business site.

A %d blogueros les gusta esto: