Felitorr935's Blog

Analisis de Geopolitica Global

El majunchismo del este del este Me iria Demasiado

ENTREVISTA WILLIAM CASTILLO, Presentador TV FORO

—¿Cómo padre, ¿qué juicio de valor hace acerca de lo que dijeron estos jóvenes en el video?
—Sin quitarles la responsabilidad que tienen, como adultos que son, ese video revela una fractura tremenda en materia de valores familiares. Son familias que no pueden formar a sus hijos en el amor por su país, lo que no se justifica por más diferencias que se tengan con la situación política. Han permitido que a sus hijos los formen unos medios de comunicación que no hacen más que denigrar de Venezuela, de su historia, sus valores y tradiciones. Y no me refiero a las familias de los que aparecen en el video, sino a todo ese sector social.

—Los declarantes no parecen ser los clásicos adictos a Globovisión o lectores de los grandes medios privados opositores caraqueños. ¿Será que los medios llamados de entretenimiento hacen más daño que los informativos?
—Sí, la mentalidad globoadicta de odio e intolerancia está volcada a lo político, pero detrás de ese mensaje directo opera una industria cultural que precisamente es la que va creando el sedimento para que luego se desarrollen los globoadictos, nacionaladictos o poleoadictos, como se les quiera llamar. Lo que queda claro es que este no es un fenómeno de estos años, sino algo que tiene una raíz histórica que se remonta a la instalación de la industria petrolera en Venezuela. Nuestra clase media se forma luego de obtener una renta súbita, producto del petróleo. La mentalidad, los valores, el modelo, todo es importado. Detrás de las petroleras llegó la radio, la TV, la Cocacola, la Pepsicola y un modelo de vida y de entretenimiento que se basa en el culto a lo extranjero. Empieza ese deseo de “irse para Nueva York en busca de unos centavos”. Eso se asienta después de 1958 con una sociedad democrática relativamente estable y se acentúa con el boom petrolero de los 70, que recoge muy bien Carlos Oteyza en su documental Miami nuestro, de 1981. Era entonces y sigue siendo una mentalidad extranjerizada y extranjerizante, que se niega a sí misma y sólo proyecta valores positivos en lo extranjero.

—¿Ese sector tiene líderes o precisamente su problema es que no los tiene?
—No parecieran tener una referencia política o pertenecer a grupos del tipo manitos blancas o Javu, parecen muchachos confundidos, alienados por un entorno que les susurra constantemente que su vida y sus sueños están en peligro si no se van del país. El sistema capitalista le da a su industria cultural la misión de mantener la hegemonía económica y política, y parece que para ello necesita crear una sociedad de imbéciles, de gente solitaria, apartada, metida en las redes, con la ilusión de tener muchos amigos, pero sin conexión con la realidad. Lo más peligroso es la idiotización, el embrutecimiento político y cultural de la sociedad. Al final, el sistema lo que quiere es producir consumidores dóciles.
—El argumento de la inseguridad personal, sin embargo, no es desdeñable…
—Pero existe una gran brecha entre percepción y realidad. No quiere decir que el problema sea menor. La violencia es real, pero la inseguridad es una percepción que potencia el problema y genera miedo, intolerancia, tensión, incertidumbre. Esos ingredientes alimentan la mentalidad escapista, de que afuera vamos a estar mejor. Lo que hacen los medios es potenciar esos atavismos, convertir problemas reales en monstruos en la mente de las personas.

—Algunas críticas del video tocan comportamientos de su propia clase social, como aplaudir cuando un avión aterriza en Miami. ¿Qué le parece ese síntoma?
—Bueno, es que la clase media es un concepto ambiguo dentro del cual hay una sectorización: alguna gente de clase media se considera más elitista que otros que están “coleados” en ese nivel social. Varios de los contenidos del video son profundamente elitistas, aunque expresados con cierta ingenuidad, con candor.

—¿Manifestaciones como las del video han contaminado a los sectores populares?
—Esta visión es exclusiva de ciertos sectores. No permea porque la estrategia de la oposición hacia las clases medias bajas y los pobres es estimular el cansancio, el hastío, pero no para que quieran irse del país, sino para que voten contra la Revolución. Por eso ha habido una reacción tan virulenta de voceros opositores mediáticos contra el video. Saben que este tipo de mensaje puede producir resultados negativos. Es tan evidente que los presionaron que los muchachos tuvieron que hacer aclaratorias.

—¿Qué hacer frente a estas alarmantes expresiones?
—Se viene haciendo mucho. Está claro que una Revolución sólo puede sobrevivir si su obra material se convierte en valores simbólicos que se puedan transmitir de generación en generación. Se han reconstruido redes de relaciones, utilizando la música, el teatro, la cultura en general. La recuperación de espacios públicos es muy importante. Pero, de cierto sector social hacia allá no se ha podido hacer mucho. Son pueblo, pero no se reconocen en esa palabra y por eso es difícil entrarle. ¿Cómo se puede hacer una política cultural para un sector social que está secuestrado por los medios de comunicación y las universidades? Será muy difícil, vamos a convivir con este fenómeno por muchos años. Lo importante es evitar que los sectores populares sean captados por ese virus. Si no recuperamos la calle como lugar de encuentro cultural, no vamos a ganarle la pelea a los medios.

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Demasiada mezcla
William Castillo es periodista egresado de la Universidad Central de Venezuela. Actualmente se desempeña como presidente de la Televisora Venezolana Social (Tves) y conductor del programa TV Foro, que se transmite los domingos por Venezolana de Televisión.
Anoche, justamente, ese programa analizó el tema del video Caracas, ciudad de despedidas, en el que un grupo de jóvenes de clase
media explican lo que sienten por el país y las ganas que tienen de marcharse.

El trabajo audiovisual, elaborado por los estudiantes Ivanna Chávez y Javier Pita, adquirió gran notoriedad y se convirtió en gran tema de las redes sociales, más allá de las predecibles diatribas entre revolucionarios y contras. La obra, que se difundió intensamente en pocas horas, es conocida también con el título de Me iría demasiado, peculiar giro lingüístico del argot juvenil caraqueño del este, utilizado por uno de los entrevistados.

Castillo, quien fue viceministro de Gestión Comunicacional antes de tomar las riendas de Tves, hizo una mezcla tan controversial como el mismo video juvenil, al presentarlo junto con la obra Miami nuestro, un irreverente fresco de la mentalidad de la clase media durante los años de la bonanza petrolera, filmada poco antes de que el Viernes Negro despertara de sus dulces sueños a ese sector social. Lo controversial radica en que el cineasta Carlos Oteyza, autor de la cinta, es hoy en día un militante de la tendencia política “me opondría demasiado”. ¡Corten!

CLODOVALDO HERNÁNDEZ ESPECIAL PARA CIUDAD CCS FOTO L. BOBADILLA

mayo 9, 2012 - Posted by | Sin categoría

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